En una edición especial del programa “Los Buenos Son Amargos”, la Seremi de Vivienda y Urbanismo de la Región de Aysén, Paulina Ruz, se refirió con claridad al trabajo que su cartera ha desarrollado en Puerto Aysén, destacando avances concretos, pero también abordando de frente las tensiones vividas con dirigentes y comités de vivienda en la comuna.
“Estamos pronto a iniciar obras con el Comité Vida Nueva de Villa Mañihuales, un sector rural con más de 15 familias. También debe concluir la construcción de las 59 viviendas del proyecto Patagonia Alegre de Puerto Chacabuco, donde no se construía un conjunto habitacional desde el año 97. Además, avanzamos con 160 soluciones habitacionales correspondientes a los comités ‘Ah mi hogar voy por ustedes’, ‘Mirando hacia el futuro’ y ‘Tesoro Austral’. La idea es seguir sacando adelante estos proyectos”, indicó la autoridad.
Pero no todo han sido logros. Ruz también enfrentó uno de los temas más sensibles: las protestas y actos de violencia ocurridos semanas atrás en la comuna, donde fue agredida en una actividad pública por personas vinculadas a un comité.
“La violencia jamás es el camino. Trabajamos igual —o incluso más rápido— con quienes se acercan pacíficamente. No es cierto que los actos violentos agilicen los procesos. Hay personas que hacen creer eso, pero no es así. Los compromisos y las soluciones ya estaban encaminados antes de los hechos”, afirmó.
También advirtió sobre la instrumentalización política de las demandas habitacionales y la presión indebida sobre funcionarias y funcionarios públicos:
“No estoy de acuerdo con la instrumentalización política que se hace con algo tan sentido como la vivienda. Muchas veces se juega con la expectativa de las familias que llevan años esperando. Medidas se han tomado, pero no corresponde personalizar. Esto viene desde varios sectores”, puntualizó.
Sobre los plazos y las expectativas: “No son matemáticos”
Una crítica constante desde los comités apunta a la falta de certezas sobre fechas. La Seremi explicó que los procesos de vivienda no dependen exclusivamente del Minvu:
“Muchas veces hay organismos involucrados: municipios, entidades patrocinantes, ministerios, privados. Por eso, los plazos no son matemáticos. A veces se cumplen antes, otras se retrasan por razones que no dependen de nosotros. También ocurre que los plazos se informan a las dirigencias, pero no siempre esa información baja hacia las bases. Eso genera frustración y debemos mejorarlo”, reconoció.
“Vamos por más”: la meta no es un techo
Finalmente, Paulina Ruz desmintió que el trabajo en vivienda termine al cumplir la meta del Plan de Emergencia Habitacional:
“Cuando se dice que al llegar a la meta no se construirán más casas, eso es completamente falso. Siempre hemos visto la meta como un piso mínimo. Entendemos la necesidad de las familias y vamos a seguir trabajando para garantizar el acceso a una vivienda adecuada. Este trabajo no se detiene por cumplir una cifra. Vamos por más”, concluyó.
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