Gabriel Muñoz: “Me pidieron ayuda cuando fui concejal, pero hoy nadie se acuerda”

El testimonio de Gabriel Muñoz, propietario de la histórica imprenta El Colono y ex concejal de la comuna, marcó el último capítulo del programa Conversando un Cimarrón de AysénTV, en el que el conocido empresario repasó su trayectoria pública y privada, y realizó una profunda crítica a las dinámicas sociales y políticas que, a su juicio, perjudican a quienes deciden comprometerse con la comunidad.

En la conversación, conducida por Cecilia Mayorga, Muñoz relató cómo durante su período como concejal, fue constante destinatario de peticiones de ayuda personal y colectiva por parte de vecinos y organizaciones, muchas veces asumiendo gastos con sus propios recursos para apoyar causas sociales. Sin embargo, tras dejar el cargo y enfrentar él mismo dificultades económicas, percibió que gran parte de esas mismas personas hoy se muestran indiferentes.

“Después de ser concejal volví a ser el Gabriel de siempre, sin patrimonio, pero con la tranquilidad de haber hecho lo correcto. Lo que duele es que cuando uno está arriba todos lo buscan para pedir, pero cuando uno necesita o está abajo, nadie aparece”, afirmó.

Muñoz denunció la existencia de una cultura de favores en la política local, donde la gente busca resolver sus problemas inmediatos mediante vínculos personales con las autoridades, sin comprometerse con proyectos colectivos ni con el bienestar común.

“Me pedían apoyo para funerales, campañas, viajes. Todo eso lo hacía con gusto mientras pude. Pero ahora que estoy yo del otro lado, nadie viene a devolver esa mano. Eso demuestra que seguimos pensando solo en lo individual”, agregó.

El empresario recordó cómo llegó incluso a asumir deudas personales para poder responder a las solicitudes de la comunidad durante su paso por el concejo municipal, un sacrificio que hoy le cuesta recuperar en su vida económica.

En este contexto, también reflexionó sobre la falta de apoyo que tienen los pequeños empresarios y artesanos, que además de cargar con altos costos de operación, enfrentan a una clientela que exige precios bajos y no valora el trato humano y la calidad artesanal.

“La atención amable y cercana es lo que más vende, pero la gente tiene que entender que eso también cuesta. Que no todo es precio más barato, sino un trabajo y un esfuerzo detrás”, subrayó.

Muñoz reconoció que hoy sigue aprendiendo a adaptarse a nuevas herramientas como el mercado público y las redes sociales para mantener su emprendimiento a flote. Además, hizo un llamado a no olvidar a las personas que se entregan al servicio público y a ser más agradecidos como sociedad.

“Hay que aprender a devolver la mano. A veces las personas que más nos ayudaron terminan siendo las más solas cuando caen”, dijo.

El capítulo de Conversando un Cimarrón fue transmitido en vivo por las pantallas de AysénTV y está disponible en sus plataformas digitales. La conversación dejó sobre la mesa una pregunta abierta sobre el compromiso social real de las comunidades, la memoria colectiva y el valor del servicio público sin clientelismo.